PATRIA SIN BANDERAS


La minusca de las plantitas verdes




I

El joven de ojos claros

Y anteojos de vidrio

Salio de su monoblock

Con un par de ideas en mente

Como si hubiesen caído

Un rayo de luna

Y unas mariposas

Sobre su cabeza.

Recorrió toda la calle casiano casas,

En el camino encontró a sus amigos

Les contó sus deseos de ver la plaza del barrio florecida

De poner tachos para tidar la basura

De pintar el club de la cristalería de cuyo

De editar una revista.



II



Se desvanecía la tarde

El sol bostezaba

Y cerraba de a poco sus ojos,

Este muchacho se saco sus lentes

Se sentó debajo de un Jacaranda,

Miraba sus flores.



III



A eso de las 20:30

Volvía para su casa,

Por su vista paso una brisa

Eran dos hojitas de coca

Era la mirada de una dama

De risa angelical y pechos gigantes.



IV



Entro al hogar

Saludo a toda su familia

Y se sentó en un sillón,

Pensaba en esa minusca

Que se cruzo en la calle

En sus plantitas verdes

En su sonrisa de paloma

En sus tetas con forma de manzana,

Se enamoro tanto de esa mujer

Que en la madrugada se metió en sus sueños.

Al día siguiente cuando esperaba el colectivo

Que lo llevaría al trabajo

Vio a esa preciosura cruzando la calle

Vio como el vientito de la mañana

Le acariciaba el pelo color pájaro.

Al chico le entraba un calor por todo el cuerpo

Le latía el corazón como un despertador.

Llego el bondi

Y subió.



V



Durante toda la mañana

Lo que menos hizo en el taller

Fue concentrarse en su trabajo

A cada rato le venia a la mente

La mirada de esa muchachita

Ese lunes el joven estaba ocioso.



VI



12:05 el mediodia estaba en pañales,

El sol alumbraba a los niños que volvían de la escuela

El joven salio del taller

Para comer un carlitos

En el bar de la esquina

Ahí escribió un poema

Para la chica que le convirtió la mente en una golondrina

Que volaba por una nubecita de amor.

Después de escribir esos versos estaba mas tranquilo

Volvió al taller

Listo para seguir su labor.



VII



5:15 salio del taller

Por última vez en el dia

Se tomo un taxi

Para volver al barrio,

Se puso a conversar con el tachero

Sobre la realidad

Sobre la decadencia de la sociedad,

Parlotearon hasta que en una esquina

A dos cuadras de su casa

Vio a la minusca

De las plantitas verdes

Charlar con una viejecita

Entonces decidió bajar,

Le pago como veinte pesos más al taxista

Cerró la puerta

Casi la deja giratoria

Camino hasta donde estaba la chica

Saco del bolsillo

El poema,

Con la cara colorada

Como una rosa

Se lo recito

Y salio corriendo.

A la chica se le dibujo una sonrisa,

Quedo alucinada con tanta belleza,

La viejecita que estaba junto a ella

Le dijo que lo corra al muchacho

Pero su timidez se lo impidió.



VIII



Habían pasado varios días

Y la chica decidió buscar al muchacho,

Recorrió todos los rincones de la ciudad

Las estaciones de servicios

Los supermercados

Los kiosquitos

Las cortadas

Los bulevares

Los parques

Las plazas

Los cines

La costa

Los jardines de flores y colibríes

La casa de los chinos coleccionistas de lombrices

Alumbrada por un árbol de limones,

Pero no lo encontró.

Un año más tarde

Fue a caminar por el centro

Al pasar por una librería

Lo vio ojeando unos libros de Borges

Ella entro al lugar

Le toco la espalda

Con su mano de nieve

El chico se dio vuelta

Y puso una sonrisa de pajado,

La chica aprovecho para dejarle a su amor un aroma de flor en la boca.


Aroma a tabaco


I



Hace pocos días paseaba por las calles

Que esquivaban las sombras de los árboles

Que descansan en las veredas.

Al doblar en una esquina

Vi dos chicas fumando,

Jugaban con sus cigarrillos

Hacían redondeles,

Barriletes y ceniceros

Con el humo.



II



Subieron a un colectivo repleto,

El aliento a cigarrillo de sus bocas

Intoxicaba a todos los pasajeros.



III



Bajaron del colectivo,

Cruzaron la calle

Cruzaron la plaza

Entraron a la facultad,

Saludaron a sus compañeros

Con besos de aroma a tabaco.



IV



El salón parecía un jardín

De flores hechas con cigarrillos,

Los profesores viciosos amaban

El aroma a tabaco que perfumaba

El ambiente,

En las clases fumaban

Y jugaban con los puchos

Hacían aerosoles y casitas

Con el humo.



V



Al terminar la clase

Las chicas

Salieron

A caminar

A disfrutar

A vivir

A fumar

A dibujar sombras y arco iris con el humo.


Esperando vender un libro


Sentado en ese banco,

Quemándome hasta las tripas

Con el fuego del verano

Esperaba que algún señor,

Alguna señora

O algunos niños

Me compraran un libro,

Todo el mundo paso por delante,

Algunos pisaron los libros,

A nadie le importaba comprar uno,

A nadie le interesaba leer versos,

A todos les interesaba disfrutar el sol,

Y reventar de calor.

Llego la media noche,

Guarde todos los libros

En el bolso,

Y me fui a caminar,

A esas alturas

Había pocas almas en la calle,

Que salieron a iluminarse con la luna redonda de esa madrugada.

Di vueltas hasta que las primeras luces del alba alumbraron la ciudad,

Hasta que la luna cerro las ventanas de su pieza,

Hasta que el sol abrió sus ojos,

Hasta que el cielo se vistió de azul.



Tarde de verano


Esa tarde los girasoles miraban al sol,

Centenares de patos tomaban agua en un lago

Y los barcos nadaban por mares y ríos:



Una tarde de verano el sol rajaba la calle

Unos pibes jugaban al fútbol

Y otros a las escondidas.

En cada esquina los viejitos se sentaban

A jugar a las cartas

A escuchar algunos tangos

A dibujar colibríes

A escribir poesías

A discutir la vida.

En el bulevar un señor vendía margaritas

Y piropeaba a las chicas

Que salieron a dar vueltas por la ciudad.

En los colectivos un payaso contaba chistes malos

Y vendía tarjetitas de hojitas y flores con aroma a rió.


Volvió el frió


Volvió el frió

Todo cambio de color

Las mariposas juegan en jardines de flores marchitas,

Los gatos corren por los techos

Los perros callejean.

En las plazas

Los hippies no venden sus artesanías

Los niños no juegan en las hamacas

Las mujeres no se sientan a esperar

Que sus amores la abriguen con besos

Solo hay palomas construyendo nidos

En árboles desnudos.

Mucha gente inventa pretextos para no ir al trabajo

Y quedarse acurrucada en la cama con cientos de frazadas

Y la calefacción a todo volumen.

En las villas miserias los niños duermen bajo una chapa helada

En las calles rotas los linyeras descansan abrigados con trapos mugrientos.


Un día de niebla


Te sentaste en la acera mientras una parte del mundo dormía en un enorme 
colchón

Y algunos adolescentes hacían círculos en la calle de una cortada con sus 
bicicletas:



Un día de niebla

Estabas sentada en la acera

Tenías tu boina roja en la cabeza

Tu cara fría

Tus ojos redondos mirando pasar los autos

Tus manos heladas en los bolsillos de una campera.

Un canillita vendía diarios.

Una mujer cantaba un tango

Y sus gatitos bailaban

Mientras les ladraba un perro.

Los bebes lloraban en sus cunas

Hechas con flores de algún Jacaranda.

Los niños de 5 años jugaban en el jardín

Con soldaditos de plomo,

Alegraban a sus maestras

Y les regalaban un vendaval de besos a sus compañeritas.


Anclado


Anclado en esta ciudad,

Sin ver tus ojos.

A veces mando palomas

A buscarte en los árboles

Donde solías esconderte.

Anclado en este lugar,

Sin ver tu cara.

A veces mando gorriones

A buscarte en las calles

Donde solías perderte.

Anclado en este sitio,

Sin ver tu pelo

Y tu cuerpo.

A veces mando gaviotas

A buscarte en los barcos

Que se marean en el Paraná,

Donde solías dejar grabada tu sonrisa.


Con el color de tu belleza


Con el color de tu belleza

Pintaría las calles

Del país

De todas sus ciudades.

Con tu pelo

Dibujaría soles en las paredes,

Con tus labios corazones.

Con tus ojos

Dibujaría luces de faroles

Para iluminar las estaciones.


Como un colibrí a tus oídos


Estabas tranquila

Y la música

Que hacia la gente en la calle

Con su ruido,

Que hacían los pájaros

En sus nidos,

Que hacia el viento otoñal,

Que hacían las hojas

Cuando caían a las aceras

Entraba volando como un colibrí a tus oídos.



Primavera en pleno otoño


Bajaste del colectivo

Te lanzaste a dar giros por el centro

Invadido por un mar de gente.

Tus pies se detuvieron en una librería

Luego de mirar algunos libros

Decidiste marcha hacia el monumento

Cuando llegaste allí

Perfumaste sus escaleras

Le regalaste a ese sitio una primavera

En pleno otoño.



Después de bailar un vals


Nacía la madrugada,

Bajo esa luna redonda

Y blanca ella tomo un café.

Sus ojos de té miraban las estrellitas,

Sus pies de bailarina descansaban sobre el pasto

Después de bailar un vals.


Flores para la casa


Las chicas compraban flores en la plaza

Para adornar su hogar

Para aromar el comedor

Y la cocina

Para embrujar el sitio,

De su niñez y adolescencia

Con pétalos.


Patria sin banderas


A la escuela de danzas:



En el patio

De nuestra patria

Sin banderas,

De nuestro jardín

Sin primaveras

Y claveles invisibles

Bailaban las chicas,

Reían los hippies

Y jugaban con guitarras

Al rockero.


Vuelan países


‘Los pueblos

Vuelan desesperanzados

Sus broncas

Se hacen gaviotas en el aire,

Vuelan como aviones

Sobre el cielo,

La luna

Las estrellas

Y las nubes’:



Vuelan países

Sin panes

Ni peses,

Sin ilusiones,

Sin voz

Ni voto,

Con bronca,

Con jardines

De flores artificiales,

Con árboles

De pájaros falsos,

Con enredaderas

De chicharras sin sonidos.


24 de marzo (aniversario del golpe militar de 1976)


A las madres que llenan de amor la plaza con sus pañuelos de bronca:



De los árboles descendían hojas

Y una suave brisa corría por la ciudad

La calle era poblada con banderas

Escritas con consignas de bronca.

El otoño recién era un bebe

Tomando la teta de una nube

Y el frió un niño que nos abrazaba

La calle era abrigada con panfletos de bronca.



Chicos de la calle


Cada día

Cada hora

Cada estación

Van pidiendo por las casas

Alguna miguita que les llene la barriga.

Cada verano

Cada día de sol

Se queman sus pies descalzos

Con las calles calientes.

Cada otoño

Cada invierno

Cada día de frió

Y lluvias

Y hojas caídas

Necesitan un refugio

Necesitan un abrigo

Necesitan una pizca de amor.

Cada primavera

Cada día de jardines brillantes

Necesitan el aroma de una flor

Necesitan perfumar su vida.



Juan Cruz


Juan Cruz vive en la villa

En una casa muy poco lujosa

Sin ventilador en verano

Sin calefacción en invierno

Con unas maderas sosteniendo

Unas chapas que se vuelan cuando hay tormentas.

Juan Cruz no tiene trabajo

Su mujer y sus hijos

Cuidan autos en la plaza.

Juan Cruz vive al ocio

Sale a tirarle piedritas

Al tren que pasa

A las 7 de la mañana

A las 12 del mediodía

A las 5 de la tarde

A las 10 de la noche.

Dibuja calandrias en las chapas

Con trozos de carbón,

Y corazones en la tierra

Con una ramita que cayo de un árbol viejo

E Inventa flores de cartón.

Juan Cruz tiene algunos amigos

Con los que se sienta en la vía

A las 3 de la mañana

A conversar

A tomar unos tragos de vino

Y contar las estrellas de la noche

Y mirar la media luna

O la luna llena.

LAUREANO ASOLI

22 AÑOS

ROSARIO (ARGENTINA)