“Estoy de acuerdo con Ud., la Semana
Santa en Bilbao es muy familiar... ¡Oh, lo siento, le he
asustado!... Ud. es una de esas pocas personas con las que puedo
comunicarme... ¡Tranquilícese! No se está volviendo
loco, simplemente piensa mis pensamientos o, mejor, hemos establecido
una conexión mental... ¡Calma, calma!. Mire hacia abajo y
me verá...
Sí, soy un gato... no, no, no huya, ¡espere, espere!...
Ahora se lo explico todo, ¡venga!, vamos a sentarnos un ratito en
un banco en la Plaza del Ensanche.
Comprendo que es una situación extraña para Ud. pero le
recomiendo que reflexione un momento sobre su cordura y sobre aquella
frase de Sherlock Holmes: “Cuando todas las posibilidades han sido
descartadas; lo improbable, por dificil que parezca debe ser la
verdad”. Mi nombre es Blou y soy un genuino gato europeo, negro con
ojos verdes: el favorito de las brujas.
Ya está más relajado ¿verdad?, pero aún le
resulta inadmisible estar comunicándose con un ser que siempre
ha considerado inferior, incluso irracional... No sienta
vergüenza, la ignorancia da lugar a muchas situaciones
incómodas desde el mismo momento en el que desaparece.
¿Por qué no me acompaña un momento hasta Alameda
de Mazarredo esquina a Músico Ledesma? Allí podrá
cerciorarse de hasta que punto los gatos somos inteligentes, si se
valora la inteligencia como la capacidad de controlar el futuro
...¡claro!... es una perogrullada, ... ¿qué es si
no la inteligencia?.
***
Ya hemos llegado. Dentro de siete minutos, en esta bilbaína
calle, se producirá un desafortunado accidente de tráfico
entre un Corvette del 57 y un BLR... una tanqueta, como las de la
Guardia Civil, pero del Ejército, del Regimiento Garellano 45...
Ud. puede quedarse aquí, en primera fila, mientras, yo
subiré a ese alfeizar del Banco de Bilbao... No se preocupe,
estamos en contacto; una vez reconocidas, la distancia no existe para
nuestras mentes.
***
Le noto un poco escéptico, como si hubiera admitido que es
posible que un gato pueda hablarle en su cerebro y sea incapaz de
adivinar el futuro. Fíjese hasta donde llega el conocimiento que
tengo de este suceso: después del choque, del maletero del coche
saldrá una joven rubia y pecosa, que atiende al nombre de
Charlotte Flanaghan, de la que cualquier persona, que no fuera Ud.,
diría que yo soy su mascota. Parece un truco de magia ¿a
que sí?.
Mire, ya llega el BLR y allí, a la altura de Berástegui,
el Corvette está ya circulando enloquecido... La colisión
es inevitable.
***
¿Cómo sabía que iba a pasar? Es una pregunta
complicada de responder; bueno, más que complicada, exige una
respuesta detallada, minuciosa. Si le sobra tiempo podemos acercarnos a
La Granja, por que es allí a donde se dirige Charlotte... a
reunirse con un novio cuarentón que se ha echado...
Si, Charlotte había sido secuestrada por ese botillo
ponferradino, que hace unos minutos eran unos falsos nazarenos y unos
reales sicarios de Yosogoz...el ser más despreciable del
Universo... Ahora le pongo al día de todo, mientras se toma un
anís del Mono... Seguro que le hará bien.
***
Mire, allí
están Charlotte y Don Miguel (así se
llama el mangarrán que se trajina a Charlotte) con Cotidio, un
viejillo muy majo, admirador de Lorca y veterano de todas las guerras.
Cuando le trate, seguro que le gustará.
Siéntese tranquilo y pida el anis, yo me acomodaré debajo
del escaño.
***
No le guarde rencor a Elías, trata así a todo el mundo,
pero no es mala persona, simplemente no ve tres en un burro.
Bien, ¿está preparado?... Perfecto.
La ley esencial de la Creación es la de la Conservación
de la Inteligencia. El género humano solo conoce los casos
restringidos de la masa y de la energía, que ya noto que
recuerda de sus estudios de Física en el instituto (Rosino era
un cabrón ¿verdad?). Pero no divaguemos. El ser humano es
soberbio y no puede admitir que ninguna otra criatura posee lo que el
considera su hecho diferencial: la inteligencia.
En realidad, la inteligencia como capacidad de controlar el futuro
está presente en todos los seres del universo... Sí,
animados o no... y se puede expresar matematicamente como el producto
de la masa del objeto por la probabilidad de control del suceso a
desarrollar, siendo sus unidades del Sistema Internacional los Kg.
En efecto, la inteligencia de los seres es función del suceso
sobre la que se aplica, por ejemplo, la Tierra, en lo que se refiere a
su girar alrededor del Sol, posee una inteligencia enorme (igual a su
masa: 5,974·1024) ya que la probabilidad de que mantenga su
órbita solar sin desviarse es prácticamente 1
(afortunadamente para todos nosotros, la acción de la Luna solo
desacelera a la Tierra 2 ms. por año); sin embargo, la
inteligencia de la Tierra en cuanto se refiere a identificarle a Ud.
como individuo es nula, ya que no tiene órganos que le permitan
discernir quién es Ud. Inversamente, su inteligencia en cuanto a
girar alrededor del sol es mucho menor que la de la Tierra (la
relación entre su masa y la de la Tierra es prácticamente
0, lo que significa que Ud. no tiene ningún control en ese
girar, ya que al fin y a la postre todos somos simples pasajeros a
lomos del planeta madre) pero la correspondiente a la
identificación de la Tierra como un individuo es positiva, e
infinitamente mayor que la del planeta (Ud. reconoce a la Tierra por
fotos y grabados con facilidad).
Sé que siente que desvarío, pero ha de darse cuenta de
que todos los seres de la Creación tratan de mantener su
estructura en el tiempo y para ello afectan al entorno con su masa y
con el control de los sucesos que pudieren acontecer. Así, de la
misma manera que Ud. asimila la energía del buey cuando se come
un chuletón, también toma la parte alícuota de la
inteligencia que tenía el animal, puesto que, al alimentarse,
Ud. elimina una de las posibles causas de descontrol de su futuro: la
muerte por inanición... ¡Calma, ya llego a los gatos!
Si nos fijamos en los seres vivos, hay mucha especies que controlan los
sucesos de forma muy interesante, siendo los más complejos, por
gestionar un gran número de conceptos abstractos: los gatos, por
supuesto, los sogoces y los humanos.
Tenga paciencia, otra vez, enseguida hablamos de los sogoces.
Como le decía: gatos, humanos y sogoces han desarrollado su
capacidad de control de los sucesos aleatorios mediante un gran aumento
del coeficiente de encefalización y la estructuración
social. En efecto, el coeficiente de encefalización es un
número adimensional (la relación entre el peso del
cerebro y el peso total del cuerpo) que cuantifica la inteligencia de
los individuos. El correspondiente al ser humano, como individuo, es el
mayor de todas las especies vivas y extintas, lo que, junto con el
desarrollo de un órgano fonador muy complejo y varios sistemas
de comunicación, ha permitido que la especie humana se haya
extendido por todo el mundo. ¡Qué le voy a contar que no
sepa!.
El caso gatuno es diferente. La cantidad de masa cerebral dedicada a la
inteligencia, en cada gato es de unos 50 gr., con lo que el coeficiente
de encefalización felino es muy bajo (algo más de 0,05
frente a 0,25 en los humanos). Sin embargo, los gatos hemos
desarrollado un órgano de emisión y recepción de
ondas mentales, de manera que, utilizando la Luna como
concentrador-repetidor, nos permite compartir la capacidad intelectiva
entre todos los gatos que se encuentrn en un círculo de 1.000
Km. de diámetro, de 1 a 5 millones de individuos con un peso de
cerebro compartido que varía entre 50 y 250 toneladas, y,
además, todo este caudal mental es controlado por un solo
ejemplar (un servidor en este caso), que resulta tener un coeficiente
de encefalización mínimo de 10.000. Escalofriante,
¿verdad?.
Esta deslocalización de la masa intelectual reporta gran
cantidad de ventajas, a saber:
— ¡La recogida y control de la información en una enorme
superficie de terreno.
— ¡La dispersión de los centros vitales hace ineficaz el
ataque de cualquier enemigo.
— ¡La obtención de recursos y generación de
residuos no afecta al medio ambiente.
... y no quiero aburrirle, por que ya capta la posición de
privilegio que los felinos ocupamos en el mundo...
¡Claro que existen interacciones entre distintos individuos
inteligentes!... de la misma forma que usted sabe que su mano es la
suya cuando se la estrecha a otra persona... y no, no existen
disensiones en la comunidad gatuna mundial. Estamos demasiado ocupados
en combatir a los sogoces como para enfrascarnos en guerras fraticidas,
para esto la Tierra tiene ya suficiente con los humanos.
Sí, pensemos un rato en los sogoces. La solución
intelectual de los socogoces para la gestión de la inteligencia
es similar a la de los gatos, pero más antigua. Cada comunidad
sogoz es una especie de patata gigantesca, en la que el
tubérculo es el cerebro, que alcanza con facilidad las 500 t., y
los tallos son tentáculos, con boca y ojos, que pueden tener
muchos Km de longitud y que forman el sistema sensorial del sogoz. Uno
de estos tentáculos es, como mi caso en lo que se refiere al
sistema gatuno, quien detenta y gestiona el poder intelectual de todo
el ser.
Ya, ya noto que estas descripciones le recuerdan sus patéticos
sistemas de comunicaciones, inalámbrico el felino y
alámbrico el sogoz... Una vez más aparece el pecado de su
especie: la soberbia. Piensan que todo ser que no utiliza herramientas
no es un ser inteligente... Pués ¡entérese!: son
uds, los humanos, un simple bién de consumo para gatos y
sogoces, y la causa de uno de los más largos y crueles
conflictos que ha sufrido este triste planeta.
En efecto, gatos y sogoces estamos enfrentados, desde hace cientos de
miles de años, por el control de los recursos humanos del
planeta... Pero alma de Dios, ¿no se da cuenta de como vivimos
los gatos: tirados al sol, jugando con todo lo que se mueve,
practicando la caza, follando como locos... sin ser molestados por los
humanos? ¿No le gustaría tener vida de gato?
Para toda esta vida y tener presencia en todos los ecosistemas del
planeta, los gatos utilizamos una única herramienta: el hombre.
Sí, Ud. puede entender mi pensamiento, pero la mayor parte de la
gente solo reacciona a determinados estímulos mentales.
Estímulos básicos que pueden ser controlados por una
mente superior y que pueden dirigir, subconscientemente, las acciones
de grandes grupos sociales en determinada dirección... El fuego,
la rueda, los metales, la navegación,...la fusión
nuclear, la astronáutica... Todos estos descubrimientos fueron
el fruto de la sutil interacción del cerebro gatuno en los
más inteligentes de sus congéneres... No sufra,
ésta siempre ha sido una asociación que ha aportado
grandes beneficios a las dos partes, por que, déjeme que haga
autocrítica, el pecado de los gatos es la pereza y es de ley
reconocer que, sin los humanos, no habríamos ensanchado el
Jardín del Edén a todas las latitudes del mundo.
El problema de los sogoces...si, lo olvidaba, el problema de los
sogoces es su propia existencia. Imagínese enterrado en vida.
Alimentándose de cualquier carroña. Destilando odio por
todo lo que se mueve... Los sogoces también tienen su pecado: la
envidia, que dirigen hacia cualquier ser viviente y, especialmente,
contra los gatos. Su objetivo es borrar de la faz de la tierra
cualquier rastro de vida, de forma que no haya espejo alguno que les
recuerde su espantosa realidad. Así, los sogoces, llevan
esperando el día del Juicio Final desde hace eones y algunos de
ellos se esfuerzan para adelantarlo a toda costa. Antes de la llegada
del primer gato al mundo estuvieron a punto de conseguirlo, haciendo
desaparecer a los dinosaurios y hace pocos años, durante la
Guerra Fría, se encontraron en la posición más
propicia para sus fines, pero, afortunadamente, la comunidad gatuna se
encontraba extendida por toda la Tierra y consiguió abortar sus
planes de destrucción.
Ahora, los sogoces, a las órdenes de Yosogoz, siguen buscando la
forma de destruir el Mundo y, finalmente, han comprendido que, para
ello, deben deshacerse de todos los gatos de la Tierra, comenzando por
los gatos pensantes, los individuos como yo. Así, han comenzado
su ofensiva atacando a nuestros rebaños, perdón por la
expresión, de seres humanos, en la creencia de que nos
dejarían en una situación de debilidad.
Esta es la causa básica del esperpentoso choque entre el
descapotable y la tanqueta. Si, ha sido un poco teatral, pero el alma
gatuna gusta de los desafíos... es una forma de dar
alegría a la vida y no caer en trastornos existenciales, que
pueden llegar a ser muy peligrosos, tanto para uno mismo como para
aquellos que le rodean. Fíjese en la insufrible angustia de los
sogoces que ha desembocado en un deseo de autodestrucción que,
finalmente, puede repercutirle a Ud. mismo.
Evidentemente, a los gatos no nos interesa que los humanos sepan de
nuestra capacidad intelectual (imagínese las dificultades que
tendría para usar un martillo que tiene conciencia de ser usado
como tal) y en cuanto a los sogoces, desde hace relativamente poco
tiempo han cambiado de parecer sobre las posibilidades de uso de los
especímenes humanos, ya que, tradicionalmente, no han sido
más que un elemento más de su dieta proteínica.
Sí, esa es la explicación de enterrar a los muertos, un
gran triunfo de los viejos sogoces, aunque, poco a poco, los gatos
estamos cambiando la visión de la humanidad sobre la
incineración de los cadaveres. Por otra parte, los sogoces
siempre han fomentado la guerra, con la que celebran sus mayores
festines. Pero estos simpáticos seres no son ciento por ciento
carroñeros, no... también disfrutan con la carne
fresca... ¿cual es si nó la causa de la
desaparición de cientos de miles de personas, sin dejar rastro,
en todo el mundo?. Todas las leyendas sobre sitios embrujados, bosques
encantados y páramos aterradores tienen la verdad sepultada a
mucha profundidad, en forma de cerebro palpitante.
Ahora, como le decía, los sogoces están utilizando a
algunos de sus congéneres para llevar a cabo su horrible
proyecto y no les culpo, pocos gatos han salido vivos de la cueva de un
sogoz y todos ellos con inimaginables secuelas sicológicas.
¿Ya se va dando cuenta de su problema? Ud., por su capacidad
mental tan abierta, es el candidato perfecto para ser esclavizado por
los sogoces. Ándese con cuidado, no vaya a abrirse la tierra
bajos sus piés... y no, no hay sitio a donde huir... Mi
único consejo es que busque la compañía de un
gato.
¡Ah!, muy a mi pesar, debo abandonarle. Charlotte se está
marchando. Hasta la vista”.
***
¡Bloooooooou! ¡Eres un gato muy muy malo! ¿Te has
vuelto a escapar?... Don Miguel eres una calamidad, seguro que te has
dejado la ventana de la cocina abierta.
¡Por Dios, Charlotte! No empieces...
Hoy se ha escapado Blou, mañana puede entrar uno de esos
malvados con cucuruchos... ¿es que nunca estás dispuesto
a dar tu brazo a torcer?
¡Vale, vale! Tendré más cuidado, pero no me
extrañaría que este gato epiléptico tuyo hubiera
aprovechado cualquier descuido para salir por la puerta de casa.
¡Blou, Blou! Eres muy travieso. ¿Quieres que te haga unos
chipirones?
¡Miau!
Miguel San José
|