"Mademoiselle
Isabel, rubia y francesa,
con un mirlo debajo de la piel,
no sé si aquél o ésta, oh mademoiselle
Isabel, canta en él o si él en esa.
Princesa de mi infancia; tú, princesa
promesa, con dos senos de clavel;
yo, le livre, le crayon, le...le..., oh Isabel,
Isabel...., tu jardín tiembla en la mesa.
De noche, te alisabas los cabellos,
yo me dormía, meditando en ellos
y en tu cuerpo de rosa: mariposa
rosa y blanca, velada con un velo.
Volada para siempre de mi rosa
-mademoiselle Isabel- y de mi cielo."
Desde que conseguí desembarazarme de mi esposa,
me noto más sensible, más vulnerable. Leo y releo el
poema y quiero llorar o reír o recordar. Aquella tarde
también lo leí y quise empezar a recordar pero un pedazo
de papel satinado me ayudo a evitarlo.
"De: Comisaria de Sarriko (Dpto. de Casos no Resueltos) A: Academia de
Arkaute (Dpto. de Personal) Att: Sr. Alberto Fernández". Gritaba
el encabezado y aunque me había propuesto quemarlo, no pude y lo
leí.
"Señor Fernandez/Jauna:
Como mi predecesor en este puesto y persona de gran experiencia en la
investigación criminal, solicito su consejo para un caso de
capital
importancia. La necesaria discreción me impide mencionar
ningún detalle en este mensaje. Ruego tenga a bien personarse en
mi/su despacho para entrar en materia.
Gracias por adelantado.
Eneko Gonzalez Korta
Subcomisario responsable del Dpto. de Casos No Resueltos"
"Ahora son Subcomisarios. ¡Qué progreso!"
No pude evitar pensar.
"Egunon, Don Alberto. ¿Cómo le va por la
Academia? Ya supe lo de su esposa y lo sentí. Ya sabe que yo la
apreciaba mucho a ella y a su señor padre. Por cierto
¿qué tal están ambos? Ya sab…" Por la
estúpida de Edurne no pasaba el tiempo, los mismos labios
bermellón, las mismas arrugas, el mismo tono de funcionaria
resabiada. No aguanté mas la retahíla y decidí
cortarla. "Gracias a no sé que espíritu protector hace
mas de siete meses que no sé nada de ninguno de esos dos seres
indefinibles. Pero gracias por su preocupación, Doña
Edurne"
Aproveche el silencio que acompaña a un rubor que fue capaz de
atravesar centímetro y medio de maquillaje para colarme en mi
antiguo despacho. No supe llamar y traspasé el umbral de una
puerta entreabierta. Dentro nada había cambiado. Un calendario
con una fotografía del Gugemheim del año 99, cuatro
ceniceros desconchados donde yo vaciaba ruidosamente las cachimbas, un
tenue olor a una mezcla entre polvo, humedad y varón dandy. Sin
embargo dos nuevos ídolos llamaron mi atención: la
fotografía de cuerpo entero del Lehendakari en la pared
izquierda junto a la mancha de humedad de cara de bruja y un ejemplar
grande y brillante del sacrosanto Plan que estaba permitiendo que mis
últimos meses en la academia fueran los más felices de mi
vida. La turbulencia centrípeta originada por el Plan
alimentó un movimiento compulsivo de todos los estamentos
dirigentes de nuestro país, liberando a los cargos intermedios,
entre los que felizmente encuentro, de cargas y tareas rutinarias.
Disfruté de una larga temporada de paseos, música,
lecturas, largos desayunos y pude reflexionar sobre el valor absoluto
de la teoría de la relatividad y su trascendencia en el universo
espacio-tiempo, el porque del ínfimo valor de nuestro tiempo, de
nuestra existencia.
"Egunon, usted debe ser el Señor Fernández, mi
predecesor." Una delicada voz ligeramente nasal me liberó de mis
ensoñaciones a las que por otra parte últimamente era muy
aficionado. El tal Eneko Gonzalez Korta resultó ser un tipo
cordial, de constitución pícnica, tenuemente sonrosado,
de ese tipo de personas que no te obligan a colocarte en posiciones
defensivas. Me di un respiro y relaje mis esfínteres hasta
entonces inconscientemente cerrados.
El caso resultó ser como un suéter de lana, lleno de
nudos. Tres personas fueron asesinadas en un periodo comprendido entre
mayo y octubre de 2003. Luis Antequera Ruperez 63 años, 173 cm y
85 kg, soltero, jubilado, tornero de una fundición de
Arrankudiaga. Mari Carmen Bernardo Orcajo 64 años, 168 cm y 69
Kg, viuda, sus labores, supuestamente envuelta en mercaderías
con droga. Antonia Garcia Morechon 65 años, 160 cm, 87 Kg,
viuda, propietaria de una mercería sita en el barrio del
Peñascal. Los tres fueron asesinados de un tiro en la sien, los
tres fueron quemados a continuación y los tres eran originarios
de Arenas de San Juan provincia de Ciudad Real.
"Se acuso a José Antonio Marcos Toledo alias "Toño" del
triple asesinato. Este individuo era originario de Daimiel,
población cercana a Arenas de San Juan. Parece ser que
sentía un odio animal por Arenas desde que supo que su padre fue
fusilado allí durante la guerra civil y dicen que juro
vengarse." "¿Quién lo dice?" "No sé, no consta en
el sumario. Llevaba en Bilbao desde hace cuarenta años
trabajando como tornero en una fundicion de Arrankudiaga, Fundinorte.
No tiene hijos y enviudó hace siete años. Estaba liado
con una separada que regentaba una sala de juegos en Uribarri, una tal
Soledad Ataun Sotillo, que declaró que las tres noches de los
asesinatos Toño estaba con ella en su cama, pero ya sabes su
testimonio no sirvió de gran cosa." "Eneko, disculpa que te sea
sincero pero no entiendo nada. Si ya hay un imputado ¿qué
hace el caso en mi…tu departamento?" "El tal Toño se
murió de una neumonía… natural y algún jefe de la
Ertzaina cree que él no fue el que asesino a los tres areneros y
como los de homicidios han dado el caso por cerrado pues ya sabe…"
"Morito, quizá en mi situación
debería pensar mas en la muerte, ¿no te parece?" "A mi
señorita, lo que me parece es que la dama de negro cuanto mas
lejos mejor" "No sé, me gustaría saber que piensan los
intelectuales sobre qué hay detrás de la luz esa que
dicen que se ve. Morito, ve a la librería de Faustino y
tráeme algún libro que hable de filosofía de la
muerte" "Más le valdría pensar en la vida,
señorita, que trae mal aje si la menta" "Calla y ve, Morito
deslenguado"
Una luz intensa casi dolorosa me recibió aquella mañana
en Arenas de San Juan. No me fue difícil convencer a mi jefe de
la necesidad de prestar mi apoyo a la Comisaria de Sarriko y salir
inmediatamente para Arenas. "Si, vaya, vaya Fernández es
importante que se note que existe colaboración entre los
diferentes Departamentos del Cuerpo". El Plan también en este
caso me ayudó a limpiar de obstáculos el camino.
Como todas los espacios fronterizos, Arenas resultó ser bello y
complejo. Frente a un horizonte sin fin, una hermosa iglesia
mudéjar rodeada de sombras encaladas. Me alojé en una
pulcra pensión regentada por una más pulcra aun matrona,
oronda y mimosa. "De aquí a Daimiel, tiene usted unos diez
minutos por la nacional hacia el sur. No tiene perdida.
Pero no prefiere usted antes refrescarse un poco y que le prepare unos
torreznillos para alegrarle esa carita de arcángel San Gabriel
que tiene, alma mía. Que hay tiempo para todo"
El tío de Toño me recibió "amoscado". "Así
que dice usted que es de la policía vasca y que viene a Daimiel
a saber los motivos del odio de mi sobrino por la gente de Arenas."
"Así es. Comprendo que suene un poco raro pero es de gran
importancia conocer los detalles de ese asunto. Ya sabe que su sobrino
fue acusado de matar a tres areneros allá en Bilbao." "Mi
sobrino no mató a nadie. Era incapaz. Le han echado encima el
mochuelo de esas muertes porque a alguien le convenía."
"¿Me podría contar los detalles del origen del odio de su
sobrino hacia Arenas?" Fidel, que así se llamaba el tío
de Toño, se levantó solemnemente del mullido
sillón que ocupaba, desapareció de la estancia sin
chistar y regresó tras largos minutos con un pliego de papel
mohoso que en letra de redondilla rezaba:
"Querida María:
No tengo tiempo para nada. Vienen a por mí y quieren matarme
como a mi hermano. Son los Fascistas de Arenas. Dale un beso a
Toño y dile que cuando sea mayor vengue a su padre y que siempre
le quiso. Tu vete con tu madre a Villarubia y escóndete unos
meses hasta que pase todo. Te quiere.
Antonio (Daimiel 12 de Noviembre de 1936 y ¡Viva la
República!)"
Me inquietó un tanto leer aquel testamento
apresurado y me quede ensimismado hasta que Fidel me acerco un buchito
de aguardiente. "Empujeselo que le hará falta porque la cartita
acojona. Se la encontró el Toño un verano que se
dignó a venir para solucionar lo de la casa de su padre que se
caía a pedazos. Salió de dentro de uno de los maderos que
sujetan el "sobrao". Le afectó mucho, como no y el muy
descerebrado empezó a pregonar por doquier que se
vengaría de los areneros y de aquellos polvos vienen estos
lodos, sabe usted"
Parece que el aguardiente me iba haciendo efecto y mi mente
volvía de no sé que andurriales. "Ya pero ¿sabe
usted como llegó esta información a Bilbao?" "Ya le dije
que alguien habrá interesado. A mi nadie me preguntó
nunca nada, fíjese que me entere por la prensa de lo de los
asesinatos cuando Toño ya había muerto. Aquí la
prensa la leemos con semanas de retraso, en el bar del Tano. Pues
parece ser que cuando la prensa publicó aquí que el
Toño había matado a toda esa gente, ya estaba enfermo y a
los quince días la diñó. Que es lo que yo digo,
como va a matar a tanta gente medio malo. Y si no, mírelo
señor policía". Me alargó una foto de Toño
montado en una mula con una mirada mucho más mansa que la de la
montura.
Creo que deje a Fidel aun más amoscado que al
principio. Antes de que reaccionara y se le ocurriera algún
convite, salí ya de anochecida. En una taberna cercana, me
sirvieron una escudilla de migas que alejaron de mi mente algunas
brujas que empezaban a reunirse. De una cercana ermita adosada a un
coqueto Convento carmelita, partía una comitiva que festejaba el
cuarto centenario del Quijote. Reproducían con gracia la escena
de las labradoras que Sancho convirtió en unas Dulcineas
encantadas. "Reina y princesa y duquesa de la hermosura, vuestra
altivez y grandeza sea servida de recibir en su gracia y buen talente
al cautivo caballero vuestro, que allí está hecho piedra
mármol, todo turbado y sin pulsos, de verse ante vuestra
magnifica presencia. Yo soy Sancho Panza, su escudero, y él es
el asendereado caballero don Quijote de la Mancha, llamado por otro
nombre el Caballero de la Triste Figura" Me atrapó la gracieta y
me quedé allí hasta que la gorda y rasposa que
interpretaba a la zafia campesina escupió: "Mas ¡jo, que
te estrego, burra de mi suegro! ¡Mirad con que si vienen los
señoritos ahora a hacer burla de las aldeanas, como si
aquí no supiésemos echar pullas como ellos! Vayan su
camino e dejenmos hacer el nueso, y serles ha sano" En ese momento el
jumento que montaba la rolliza cómica soltó un
espeluznante cuesco que mas parecía trueno que gas y la gorda
cayó de la montura. El barullo y la fresca que caía me
decidieron a abandonar la tierra de la orden de Calatrava y volver a la
de San Juan, donde ya en mi pensión bajo el dosel de un cuarto
del primer piso me esperaba la posadera con una bandeja con queso, pan
y vino bajo el dosel de sus ubres de mantequilla escasamente cubiertas
por un viso antiguo y cautivo.
"Morito, mira lo que dice este señor Kant, que la
muerte no es el final y que la vida sobrenatural lejos de ser una
experiencia, una forma de la sensibilidad es una necesidad de la moral.
Vamos que por cojones que diría mi tío Constancio. Es el
llamado, a ver si te lo digo bien, si el imperativo categórico.
Esta bien este Kant, parece sensato lo que dice. Claro que era
alemán y estos ya se sabe, no se equivocan" "Como cuando
quemaron a todos los judíos de media Europa" "Eso fue Adolfo
Hitler que además de anormal era austríaco"
"Señorita ¿quiere que vaya a la librería a por mas
libros?" "No, tengo ya suficientes. Pero ¿de dónde te
sale ese interés por los libros? Seguro que el librero tiene
algún garzon nuevo con el culito respingón" "Pero como es
usted señorita. Además no hago nada malo por mirar"
Tres días me llevó localizar a los
familiares de los tres asesinados. Tres días de campo desnudo,
sin concesiones, de vida ordenada bajo la que palpita el caos, de
inquietud, de negrura dentro de luz implacable, de vidas de clausura,
de penumbra, de bodegas subterráneas, de cuevas secretas,
embriagadoras y demoniacas, de bombos de vidas anteriores aquí
también abandonadas, de pastores y perrillos sin raza, de
albardas de mulas, de panas y fajas oscuras, de sombreros de lutos
empecinados, de arboles agarrotados sin sombra ni paz, de un horizonte
redondo e inmenso.
Tres dias de conversar con gentes que quieren contar lo que tu no
quieres oír, gentes que no piden a la vida mas allá del
olor del humo del hogar. Tres días de huir como en un juego de
mi posadera, tres días de gachas, liebre y potaje, tres
días de vino aceitoso.
Ninguno de ellos me supo decir nada concreto que justificase que
alguien quisiera asesinar a sus parientes. La mayoría no
conocía de que vivían, ni siquiera los primos carnales de
la Maruca, nombre de guerra de Mari Carmen Bernardo, se podían
creer sus trapicheos con las drogas. "Mari Carmen enviudó muy
joven en el pueblo y no tenia hijos ni nadie en Arenas, así que
se fue a Bilbao a casa de una vieja amiga de la Sección Femenina"
La misma luz intensa y única que me recibió, me
despedía aquella mañana junto con las lagrimas sofocadas
de Doña Matilde mi posadera. Poca cosa me llevaba, un par de
pistas para mi investigación, un pórtico mudéjar
en la retina y una tartera de codornices en pepitoria.
"Kaixo, Don Alberto. ¿Qué le trae a usted
de nuevo por aquí?" "Hola Edurne, ¿está el
señor González Korta?" "¿Don Eneko? Sí,
está en su despacho. ¿Quier..?" Tarde, ya estaba dentro
junto a la mancha de cara de bruja.
"Hombre Alberto. Si vienes por lo de los areneros, no hay novedad
alguna. Hablé, como dijiste, con el Comisario Ortiz de Urbina y
me contó los detalles de la investigación. Nada diferente
de lo que ya sabia. De todos modos, no parecía muy comunicativo"
Un sentimiento humanamente egoísta me ayudó a alegrarme
de la repetición de mis antiguas experiencias. "No, Eneko, mira
hay algo que me ronda la cabeza desde que hablamos. Resulta
extraño que una de las víctimas estuviera involucrada en
asuntos de drogas. ¿No podría haber sido un ajuste de
cuentas encubierto?" "Eso fue lo único que se investigó
en profundidad. Se peinó todo su circulo y el de la competencia
y no se encontró nada.
Además los ajustes de cuentas no se tapan, se dejan bien a las
claras para que sirva de escarmiento. Maruca estaba pendiente de juicio
y todo indicaba que le iban a caer un saco de años"
"Sabes que hay que matar a Dios, creer en la nada y de
ahí en el poder del hombre y en el eterno retorno del
niño. Vamos que el hombre lo es todo y el se puede regenerar si
quiere y lo cree. Inquietante, ¿no Morito?" "Mire
señorita, esas cosas que le ha dado por leer yo creo que le
hacen más mal que bien y además no las entiendo" "En mi
situación tengo que pensar en el más allá y debo
encontrar la respuesta verdadera"
Una sensación de humedad te encogía el
espinazo en cuanto alcanzabas las primeras casas de Arangoiti. Un
barrio de aluvión levantado con precipitación a los pies
de una montaña que lo devoraba cada día. Gentes de
diferentes brillos que se amontonan en edificios desconchados y que el
ultimo plan de desarrollo olvidó.
Cerca de una esquina mohosa de una calle de orines funcionaba el
Café-Bar Marlove repartiendo sonrisas enquistadas a lo que queda
de lo que fue la generación perdida.
"¿Es usted Luis García Chamorro?" "Depende para
qué". No me dedicó ni un pestañeo aquel individuo
adusto, ronco y de pómulos marineros. La televisión
pasaba el cuarto repaso del día de los motivos que provocaron la
injusta nominación de una gorda tetona que una vez fue
concuñada de un amigo de un torero en franco retroceso,
así que cogí el mando del fondo de una grasienta
estantería y apagué el engendro mientras le colocaba
enfrente de unas pobladas cejas la placa. "Y, ¿qué
quiere?" "Saber donde puedo localizar a la Maruca" Se giró,
sorprendido y con media sonrisa de satisfacción en su cara de
acelga. "¡Pues sí que los maderos os empapáis!
¡Qué se la cargaron hace una temporada! Ya me preguntaron
de todo y ya dije todo. No te jode otra vez con la misma historia"
"¿Por qué se la cargaron? "Una venganza dicen que fue uno
de su tierra por no sé que de su padre" "Y ¿cómo
se supo lo de la venganza? "Coño pregúntaselo a tus
colegas los maderos, que ellos lo parlaron a diestro y siniestro. De
todos modos el loco ese le hizo un pedazo favor a la Maruca,
sólo le quedaba un telediario para ir a la trena. Con la envidia
que le tenían, esta mucho mejor muerta que en chirona"
"¿Porqué lo dices?" "Maruca era lista y en un "pispas" se
hizo un capitalito trapicheando y eso no gusta a la cátedra. La
puta envidia."
"¿Qué se le ha perdido a un agente de
Arkaute en el centro de datos de la Ertzaina?" Una sonrisa socarrona se
dibujó en la cara de un agente de guardia con mucho tiempo
libre. "Como decía mi abuela, vengo a joder a los preguntadores.
Así que una vez satisfecha su curiosidad le ruego agente que si
mi solicitud de acceso es correcta me permita comenzar mi trabajo"
Instintivamente quiso desenfundar una porra que no encontró y yo
aproveché para seguir mi camino.
En mi libreta había conseguido anotar una lista de 15
candidatas. Había dado orden al programa para localizar todas
las denuncias de desaparición de mujeres blancas de entre 50 y
65 años realizadas entre los tres días anteriores y la
fecha del asesinato de la Maruca.
Tras la séptima llamada infructuosa decidí darme un
respiro y llamar a Eneko. Me relajaba su tono sumiso y servicial.
"Eneko soy Alberto." "Kaixo Alberto, com.." Le interrumpí
conscientemente. "He estado pensando más en el caso de los
areneros y creo que deberíamos hacer dos gestiones urgentes"
"Que alegría me das porque yo estaba atascado. Dime y me
pondré en ello" "Bien en primer lugar es necesario saber de
donde procedía el soplo que ayudó a acusar a Toño
del triple asesinato"
"Déjame que vaya tomando nota…¿Y el
segundo?" "Quisiera conocer el nombre, filiación y costumbres
del que
era lugarteniente de la Maruca" "Bien dame unos días y te llamo
con
lo que averigüe. Cuando tenga algo supongo que me explicaras los
motivos"
"Dalo por hecho, compañero"
Cuando acabé las llamadas disponía de dos posibilidades:
Consuelo Pena Caoba y
Concha Andueza Satrustegui. Las dos siguen desaparecidas desde el
día del
asesinato de la Maruca. Visité a los familiares de ambas mujeres
y enseguida
descarté a Concha, pesaba 130 kilos.
Los hijos de Consuelo la daban por muerta. Les pedí permiso para
realizarles,
si fuera necesario, las pruebas de ADN. Aceptaron confusos.
"Sócrates, un griego sabio a más no poder,
decía que a la muerte no
le corresponde ser temida, porque nadie sabe en que consiste. Tenerle
miedo es
pretender ser sabio sin serlo. Y también dice que hay una
esperanza de que la
muerte sea un bien. Algo así como un dormir eterno sin
sueños, lo cual sería
bueno; o bien, entrar en un mundo donde podemos encontrar a nuestros
seres
queridos o a sus enviados, lo que para algunas personas también
sería una gran
felicidad. Te imaginas encontrarme con Aurelio en un sueño
eterno y
placentero" "¿Quién es Aurelio, señorita?" "Era,
Morito,
era. Era mi marido y le quise, vaya si le quise". Una lagrima
pequeña
cayó sobre el terrazo.
"Isabel...., tu jardín tiembla en la mesa. /De
noche, te alisabas los
cabellos, /yo me dormía, meditando en ellos" y sonó el
teléfono. Apuré
la cachimba, terminé la visita al Mercado de Limoges junto a mi
buen Mussorgsky y levanté el auricular. "Menos mal, ya
creía que no estabas en casa. Soy Eneko y tengo la
información que me pediste" "Te escucho" "¿Así,
por teléfono?" "¿Qué pasa, nos escuchan?" "No.
Pensé que quizás sería mejor acordar una cita y
hablarlo" "No hay que perder tiempo. Dime lo que has averiguado"
"Bueno. El soplo de lo de Toño lo dio un camellito de la Maruca
que.." "…se ha muerto de sobredosis" "¿Cómo lo sabes?"
"En este asunto todo el mundo muere antes de poder hablar. Sigue" "En
cuanto al lugarteniente de la Maruca se llama Luis Angel Monzón
Pérez, es maricón y frecuenta los típicos bares de
ambiente y algunos gimnasios gays. Ya sabes esos que aparecen en los
anuncios de los periódicos" "Bien. Muchas gracias, Eneko" "Pero
bueno, no me vas a explicar nada" "Escucha ahora no tengo tiempo pero
necesitare tu colaboración y la de una patrulla de agentes para
realizar un operativo de vigilancia y una detención. Yo te
llamo" Volví sin esperar contestación al Mercado de
Limoges.
En el muelle de la Merced entre una de esas tiendas que
regentan varios chinos y que nunca cierran y un convento, brillaba con
luz propia un club de ambiente, el High. Llevaba recorridos unos
cuantos y varios gimnasios. Estaba ya cansado de que me invitasen a
pasar al cuarto oscuro o a recibir un masaje perianal o tomar una copa
en un estudio de Marzana. Así que entré por las bravas.
Llamé al timbre y una vez dentro un grupo numeroso de cabezas
giró unánimemente en dirección a la puerta y me
examinó de arriba a abajo. En la pared de enfrente un monitor
escupía un grupo de miembros descomunales que trazaban posturas
imposibles. La costumbre me ayudó a sobreponerme y me
acerqué a la barra. "Hola. Necesito dos cosas: una San Miguel
fría y a Luis Angel Monzón Pérez" "Pero que
exigencias son esas, mocetón. ¿No prefieres tomar una
copa tranquilo en mi estudio de Marzana?" "Mira buen hombre, empiezo a
estar ya cansado, así que ponme la cerveza y dime si conoces a
Luis Angel Monzón Pérez" Aquel delicado camarero se dio
perfecta cuenta de la urgencia de mis demandas. "Aquí tienes tu
cerveza y bien fría, guapo. En cuanto a ese nombre me suena
mucho voy a preguntar a un compañero" Esperé algunos
minutos y los miembros seguían contorsionándose. "Si le
conozco. No caía porque nadie le conoce por ese nombre todo el
mundo le llama el Morito. Por el color de su piel, ¿sabes?" Me
señaló a un individuo que sesteaba apoyado al fondo de la
barra. Me acerqué a él y se incorporo como por un
resorte. Efectivamente poseía un color de piel trigueña
en un rostro famélico que perfilaba una nariz de pico de
águila, alto y delgado como un enfermo de tisis y vestido como
para una fiesta infantil. "Hola guapo. Desde que te vi supe que
serías mío esta noche" "¿Eres tu Luis Angel
Monzón?" "Pero que cosas me dices. Si, así me llamo, pero
para ti soy lo que quieras" "Te lo voy a preguntar solo una vez y
despacito: ¿dónde esta la Maruca?" Un frío intenso
debió recorrer la espalda de aquel tipo porque de un plumazo se
le borraron la sonrisa y el color de la piel de la cara mudó a
un blanco amarillento hepático. "La mataron" contestó
como en un suspiro. "Escribe en este papel la dirección donde
encontrarla y dame tus llaves"
Eneko y una patrulla de cinco agentes acudieron al
inmueble de Botica Vieja. Eneko me confirmó lo que ya
sabía: las secuencias de ADN del cadáver de Maruca y del
hijo de Consuelo eran compatibles. Dejé abajo a los agentes de
la patrulla una vez que habían despejado el inmueble.
Tomé el ascensor y llegué al tercer piso. En la segunda
puerta de la mano izquierda probé las llaves y abrieron.
Entré. No sé porque extraña razón pero me
encontraba tranquilo y seguro. Acudió a mi encuentro una mujer
mayor, delgada, seca, con la mirada inteligente y el gesto resuelto.
"Usted debe ser el enviado de Aurelio" dijo sonriendo.
JOSEBA MOLINERO GOÑI
|