| TERTULIA DE NOVIEMBRE DE 2003 OBRA: EL EXTRAÑO CASO DEL Dr. JEKILL Y Mr. HYDE AUTOR: Rober Lewis STEVENSON PONENTE: Roberto Sánchez |
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| PRESENTACIÓN VALORACIÓN INTERVENCIONES |
| PRESENTACIÓN Este novelista, ensayista y poeta escocés nació el 13 de noviembre de 1850 en Edimburgo. Siguiendo la tradición familiar, comenzó a estudiar ingeniería en la Universidad de Edimburgo; pero, finalmente, estudió Leyes. Siempre se había sentido inclinado a la literatura, y se fue dedicando cada vez más tiempo a esta profesión. Hasta el punto que fue considerado uno de los grandes autores de su época. Tanto que algunas de sus obras se han convertido en libros clásicos de la literatura infantil, así: La isla del tesoro, La flecha negra, El diablo de la botella, etc... Padecía tuberculosis, por lo cual viajaba mucho, en busca de climas apropiados para su salud. Sus primeros libros son descripciones de algunos de estos viajes, por ejemplo: Viaje tierra adentro y Viajes en burro por Las Cebades. En 1880 contrajo matrimonio con Frances Osborne, la cual tuvo una gran influencia en su quehacer literario,, como asesora y crítica de su producción. Con ella viajó en 1889 a las islas Samoa, en un último intento por recuperar la maltrecha salud del escritor. Allí murió el 3 de diciembre de 1894. Entre sus obras más importantes cabe destacar las siguientes: La isla del tesoro, La flecha negra, Las aventuras de David Balfor y Wilde, El señor de Ballantré, La casa solitaria, A través de las llanuras, Islas del sur, Jardín de versos para niños(poemas), De vuelta al mar (poemas), Narraciones maravillosas (cuentos), El diablo de la botella (cuento), Memorias y retratos (ensayo) y El extraño caso del Dr. Jekill y Mr. Hyde. La novela que nos ocupa, El extraño caso del Dr. Jekill y Mr, Hyde, es una de las grandes obras de la literatura universal. A pesar de su aparente sencillez -para más de un crítico, incluso de apariencia trivial-, la novela es muy compleja, sobre todo por la naturaleza”freudiana” del personaje protagónico, en el sentido de la vivencia del desdoblamiento de la personalidad que éste experimenta. Stevenson caló muy hondo en el alma humana, al escribir esta novela. El Dr. Jekill representa al ser humano moderno, cuya vida está enmarcada por la religión, los convencionalismos sociales, los deberes personales y el honor. Por otra parte, Mr. Hyde representa al mismo ser humano sin esa caparazón, es decir, como era primitivamente, cuando ni la religión, ni los convencionalismos, ni los deberes, ni el honor... existían para frenar sus instintos primitivos. Es por esto que se puede afirmar que el primero es el estereotipo del ser humano cuya esencia primitiva ha sido ocultada por la civilización, y que se presenta en la obra caracterizado con el rostro semioculto por los detalles externos de la misma civilización. En cambio, Mr. Hyde es el paradigma de la animalidad primigenia, y se presenta caracterizado con la desnudez de una naturaleza salvaje, cuya contemplación produce una sensación inexplicable de horror y náusea. Jorge Luís Borges, en su libro Discusión , en el capítulo titulado “El Dr. Jekill y Eduard Hyde” transformados, dice que el Dr. Jekill es moralmente dual, como lo son todos los seres humanos, en tanto que su hipóstasis, Eduard Hyde, hace gala de una identidad malvada , sin tregua ni aleación. Stevenson, en la obra Estudios éticos de 1888, enumera las manifestaciones de lo verdaderamente diabólico, y propone esta lista: la envidia, la malicidad, la mentira, el silencio mezquino, la verdad capciosa, la difamación, la tiranía, , la traición, la codicia, la vanidad, etc.... Resulta curioso que Stevenson declare los defectos del Dr. Jekill en el capítulo final de la obra. Del mismo modo, resulta sorprendente que la identidad del Dr. Jekill y Mr. Hyde no quede al descubierto hasta el final del noveno capítulo. Es así que el relato alegórico se presenta como un cuento policiaco. No hay lector que adivine que Mr. Hyde y el Dr. Jekill son la misma persona. En definitiva, la obra es un compendio literario magnífico de las batallas íntimas que los seres humanos libramos con nosotros mismos. Es la muestra descarnada de la oposición entre una educación férrea, burguesa y cristiana, por un lado, y la búsqueda de la libertad, entendida como un retorno a lo primitivo natural, o sea, el anhelo de plasmar en la realidad cotidiana los deseos reprimidos. El Dr. Jekill sacrifica los impulsos más profundos de su ser, en aras de un absoluto que le permitiría realizarse con total plenitud, y termina por confesar su fracaso, al adquirir conciencia de que sólo es un simple hipócrita que finge modestia, enmascarando así su orgullo desmedido, su petulancia de científico relevante y su arrogancia de pertenecer a una clase social privilegiada. Pero, la verdad es que no halla el absoluto o la plenitud que busca en el ideal de perfección de la moral burguesa. Y, por ello, intenta huir de la esclavitud a la que se ve sometido por parte de los prejuicios, normas y exigencias de dicha moral. Se trata, por tanto, de la búsqueda de un imposible, de un sueño., que se resume en el mensaje fundamental de esta obra de Stevenson, y que no es otro que la auténtica libertad sólo se halla en el movimiento natural de la vida, que es la única senda que nos puede conducir a la plenitud de nuestra humanidad. |
| VALORACIÓN “Yo he propuesto la lectura de este libro, porque entiendo que en él se expresa de un modo magistral la dualidad, siempre intencionadamente soslayada, de todo ser humano. Y más concretamente, porque hurga sin tapujos en la llaga de nuestra ancestral hipocresía., consistente en lo que podríamos denominar el ocultamiento de nuestro componente hydeano.” “El libro pone de manifiesto lo que ocurre cuando alguien da rienda suelta, sin ninguna cortapisa, a sus más bajos instintos y ocultas pasiones que, por otra parte, todos nosotros hemos soñado llevar a efecto alguna vez.” ”Stevenson habla del bien y del mal en muchos de sus libros, y los representa en distintos personajes. En el libro propuesto, el bien y el mal son la realidad dual de una misma persona. Pero, de cualquier forma, hay que concederle el mérito de hacer siempre atractivos estos personajes, sean buenos o malos. Así, los malos no son tan malos, o sea, absolutamente repulsivos. Incluso el propio Mr. Hyde resulta, en mi opinión, un personaje que mueve a la compasión, y al que se le coge cierto cariño, por cuanto tiene de pobre hombre, víctima de la fatalidad.” “Para comprender mejor la intención y motivación de la obra, creo que puede ser interesante conocer una anécdota referida al mismo.” “Cuenta Stevenson que la idea de escribir esta historia se le ocurrió en un sueño. Soñaba que a alguien le metían en un armario. Luego le obligaban a beber una pócima. Y el resultado era que el encerrado en el armario se convertía en otro ser, un ser malvado.” “Parece ser, pues, que Stevenson concibió la historia del Dr. Jekill y Mr. Hyde, a partir de este sueño.” “No obstante, según consta, escribió una primera versión, en un corto periodo de tiempo, de acuerdo con algunos críticos, en tres días. Al parecer, en ella Stevenson relataba una serie de abusos, tropelías y fechorías de índole sexual, llevadas a cabo por Mr. Hyde, que atentaban manifiestamente contra la formalidad moral de la época victoriana. Además, en esta primera versión, la transformación del Dr. Jekill en Mr, Hyde no se efectuaba por la mediación de la ingesta de una pócima secreta. Simplemente, el Dr. Jekill se cambiaba de ropa, algo así como un disfraz, y salía a la calle a explayarse en su maldad.” ”Por todo, cuando esta versión cayó en manos de su esposa y crítico literario, fue inmediatamente rechazada por ésta. Y Stevenson hubo de escribir una segunda versión más acorde con los parámetros sociales y morales de la época, que fue la versión definitiva.” “En lo que se refiere al estilo, hay una circunstancia que me gustaría reseñar. Y es la claridad en el lenguaje, la concisión, el uso preciso de las palabras justas para expresar las ideas que quiere transmitir, de que hace gala Stevenson en todas sus obras. En este sentido, puede decirse que su estilo se contrapone a la narrativa de una corriente de la época, tal como lo fue el Naturalismo. Yo recuerdo, por ejemplo, como Emile Zola en la novela La taberna dedica un capítulo entero a la descripción de una comida, con todo lujo de detalles. Bueno, pues esto es impensable en Stevenson. Él mismo criticó el Naturalismo, y no sólo en la forma, sino también en el fondo. El Naturalismo pretende, en muchas ocasiones, llevar a cabo un análisis de la realidad de lo más bajo de la sociedad, considerando las causas y condicionamientos que motivan la miseria humana en determinados estratos sociales. Por el contrario, Stevenson pretende presentar algo, que puede ser considerado fantástico, como algo cotidiano. En este caso, son los más bajos instintos humanos los que se presentan como algo natural. Por eso, los acontecimientos que se narran en la obra nos parecen ordinarios, y no son objeto de escándalo. De ninguna manera, por tanto, pretende analizar qué es lo que pasa en la sociedad victoriana de finales del siglo XIX, en esa sociedad de la segunda revolución industrial.” “En otro orden de cosas, quiero comentar cuatro cuestiones relativas al texto que nos ocupa, que han llamado mi atención.” “La primera se refiere a la intriga de la identidad del Dr. Jekill y Mr. Hyde.” “Si uno no ha visto alguna de las películas basadas en el libro, ni tiene información sobre la identidad de estos dos personajes, difícilmente puede adivinar que el Dr. Jekill y Mr. Hyde son la misma persona, o que uno es la hipóstasis del otro, hasta el final de la obra, que es cuando el Dr. Lanion y el Dr. Jekill en sendas cartas confiesan dicha identidad. Hasta ese momento, no se sabe que el Dr. Jekill se convierte en Mr. Hyde, por medio de un artificio químico, esto es, que se desdobla en otro , que no es sino la representación de su otra personalidad dominada por los más bajos instintos. Aunque yo creo que no cabe hacer una distinción, en términos absolutos, entre el Dr. Jekill, como la representación de la personalidad benévola , y entre Mr. Hyde, como la representación de la personalidad malévola del propio Dr. Jekill. Es más, considero que el Dr. Jekill, en cuanto tal, es un malvado. Él mismo reconoce, en varios pasajes de la obra, haber cometido actos de maldad, siendo propiamente el Dr. Jekill. Así, Mr. Hyde no es más que el mismo Dr, Jekill, en la comisión de los actos más ruínes y miserables, que a éste le hubiera gustado realizar, pero que no se atreve a llevarlos a cabo como y siendo el Dr. Jekill.” “La segunda cuestión se refiere a la hipótesis de la concomitancia de múltiples personalidades en el sujeto de todo individuo humano, que se desprende de las reflexiones efectuadas por el Dr. Jekill, a propósito de sus mutaciones personales.” “Esta idea me recuerda la tesis central del libro Identidades asesinas de Amin Maalouf Éste defiende que todos estamos conformados por múltiples orígenes, retazos e historias, que nos confieren una personalidad multifacial. Y es por ello que concretar nuestra acción vital en el desarrollo exclusivo de una única faz, sólo nos puede conducir a una catástrofe personal. Y esto es lo que le ocurre al Dr. Jekill.” “La tercera cuestión se refiere al papel de la mujer en la obra..” “Si no me equivoco, en el libro aparecen cuatro mujeres: una niña, una sirvienta, una ama de llaves y una anciana. Todas ellas sin ninguna relevancia. Es curioso, también, el hecho de que todos los protagonistas principales sean hombres solteros.” “En fin, lo único que se me ocurre pensar, para explicarme esta circunstancia, es que la relegación de la mujer a un plano meramente anecdótico es el reflejo de la mentalidad propia de la sociedad de la época que al autor le tocó vivir.” “La última cuestión que quiero exponer es la batalla por la supervivencia que libran Jekill y Hyde.” “En esta batalla, finalmente vence Hyde. Jekill, llegado un momento, ya no necesita ingerir el brebaje milagroso para pasar a ser Hyde, porque él deviene plenamente en Hyde. Y, en este punto, hay algo que no acabo de entender. Es lo siguiente: Hyde, cuando es el ser dual de Jekill, tiene miedo a que éste acabe con él, suicidándose. Y, sin embargo, cuando ya es el ser en plenitud que ha eclipsado a Jekill, es él quien termina quitándose la vida. ¿Por qué lo hace? ¿Es ésta la lección que nos quiere enseñar el autor, que la maldad absoluta no tiene cabida en la búsqueda de una humanidad feliz?” |
| INTERVENCIONES Emilio Hidalgo: “El extraño caso del Dr. Jekill y Mr. Hyde es considerada, por algunos críticos, como un a novela policiaca de estilo gótico y fantástico, con un marcado tinte filosófico. Incluso la llegan a llamar “novela ejemplar”, entiendo que no al modo de las novelas ejemplares cervantinas, sino en cuanto puede servir de referencia o modelo para otras novelas, o en cuanto tiene de testimonio ejemplarizante.” “Estoy básicamente de acuerdo con esta apreciación, porque basta recordar el contenido del último capítulo del libro, para reconocer un profundo trasfondo filosófico en el mismo, por un lado; y, por otro, porque reconozco la existencia en él de una moraleja de carácter aleccionador, que podría formularse en estos términos: “Si decides caminar por la senda del mal, a pesar de que tengas una pócima que, a voluntad, de nuevo te traslade a la senda de la beatitud, acabarás hundido en el fango de la iniquidad, siendo todo tú un espíritu de maldad. Y todo, porque la fuerza del mal y los deseos y pasiones relacionados con él constituyen el magma de miseria y mezquindad que arrasa y asola inexorablemente los valles de la virtud beatífica.” “Al respecto, admito que el mal está siempre acechando dentro de nosotros, al menos en forma de pasiones, deseos y anhelo de placeres indignos, siempre atractivos, siempre inconfesables. Es como si el mal o nuestras más bajas pasiones tuvieran un carácter innato. Pero, ¿ocurre lo mismo con las virtudes o la beatitud? Es decir, ¿la naturaleza humana tiende, de suyo, al ejercicio fáctico del bien o, simplemente, es el resultado de una educación social posterior?” “La respuesta es que la maldad es intrínseca a la condición humana. Y yo me pregunto qué sería de nosotros, si nos dejaran en una isla, a nuestro libre albedrío.¿no desplegaríamos acaso nuestro potencial diabólico hasta límites insospechados por nosotros mismos, y todo con la mayor crueldad e impudicia?¿El mismo Hyde, que es presentado como el arquetipo de la maldad, a pesar de que, salvo dos acciones concretas: un atropello a una niña y el asesinato de un político, no sepamos con exactitud qué es lo que ha hecho para merecer tan terrible designación no palidecería a la luz de nuestras abominables acciones?” Por otra parte, quiero mencionar la figura del abogado Utterson. En mi opinión, Stevenson hace una descripción magnífica de la amistad, representándola en el código de conducta y honor que gobierna las relaciones de Utterson con los demás personajes que le rodean. Éste nunca abandona al amigo, no lo prejuzga, no invade su intimidad, siempre está dispuesto a ayudarle, etc....” ”Y, para finalizar, quiero formular dos preguntas, a las que no hallo una respuesta determinante: Ciertamente, Jekill es una mezcolanza de dos personalidades, y necesita la transpolación de una a otra, para sentirse plenamente realizado. Hyde, en cambio, es todo maldad, o sea, es una persona en plenitud, feliz en su categoría de maligno. Entonces, ¿por qué toma la poción que le ha de devolver a un estado no deseado, es decir, a la identidad de Jekill? Y, por último, ¿por qué se suicida Hyde? ¿Por el miedo al patíbulo?” “Si fuera así, habría que concluir que del mismo modo que el bien y el mal son separables, a través de la mediación de un sortilegio químico, en las personas de Jekill y Hyde, el miedo a la muerte es un sentimiento que embarga a ambos.” “Quizá sea ésta la lección que nos quiere enseñar Stevenson: que el bien y el mal, la humanidad plena y la voluntad de poder se agotan en la linde de la muerte.” Jon Rosaenz: Joseba Molinero: Nicolás Zimarro: |