»
La
mayor acusación contra el romanticismo no se ha formulado
todavía : es la de que representa la verdad interior de la
naturaleza humana. Sus exageraciones, sus ridiculeces, sus poderes
varios de conmover y seducir, residen en que es la figuración
exterior de lo que hay más adentro en el alma, más
concreto, visualizado hasta imposible, si el ser dependiese de otra
cosa que no fuese el Destino.
»
Pienso
a veces, con un deleite triste, que si un día, en un futuro al
que ya no pertenezca yo, estas frases que escribo durasen con loor,
tendré por fin gente que me “comprenda”, los míos,
la familia verdadera para en ella nacer y ser amado. Pero, lejos de
ir a nacer en ella, habré muerto hace mucho. Seré
comprendido sólo en efigie, cuando el afecto ya no compense a
quien murió del desafecto que sólo tuvo cuando estaba
vivo [...] Sólo a los muertos sabemos enseñar las
verdaderas reglas de vida.
»
He
sido verdaderamente imperial mientras he soñado, y por eso
nunca he sido nada. Mis ejércitos fueron derrotados, pero la
derrota fue blanda, y nadie murió. No perdí banderas.
»
La
mayoría de los jóvenes ha escogido la Humanidad como
sucedáneo de Dios. Pertenezco, sin embargo, a esa especie de
hombres que están siempre al margen de aquello a lo que
pertenecen, no ven sólo la multitud de la que son, sino
también los espacios que hay al lado. Por eso no he abandonado
a Dios tan ampliamente como ellos ni he aceptado nunca a la
Humanidad.
»
Pero
si no se espera todo o casi todo, todavía se espera algo. Y
cuando se pasa de la figura vista al alma hablada, no hay sin duda
que esperar ingenio o vivacidad, pero hay por lo menos que contar con
inteligencia, con, por lo menos, la sombra de la elevación.
Los siguientes
aforismos fueron escritos por Franz
Kafka y pertenecen a una reciente edición titulada
"Aforismos de Zürau" :
» El camino verdadero pasa por una cuerda que no está
tendida en la altura, sino muy cerca del suelo. Parece hecha más
para hacernos tropezar que para andar por ella.
» Existen dos pecados capitales de los que surgen todos los
demás : impaciencia y desidia. A causa de la impaciencia los
hombres fueron expulsados del Paraíso; a causa de la desidia no
pueden retornar. Aunque en realidad quizá sólo exista un
solo pecado capital : la impaciencia. Por la impaciencia fueron
expulsados y la misma impaciencia les impide regresar.
» La tarea eres tú. No existen discípulos
alrededor.
» Los escondites son infinitos, la salvación es
sólo una. Sin embargo, existen tantas posibilidades de
salvación como escondites. Hay una meta y ningún camino;
aquello que llamamos camino es tan sólo duda.
» El ser humano no puede vivir sin una confianza duradera en que
hay en él algo indestructible, aunque tanto lo indestructible
como la confianza, pueden estarle ocultos permanentemente. Una de las
posibilidades de expresión es la fe en un Dios personal.
» En teoría existe una posibilidad de felicidad perfecta :
creer en lo indestructible que hay dentro de nosotros y no aspirar a
ello.
» Lo indestructible es uno. Cada hombre lo es individualmente y a
su vez lo comparte con los demás. De ahí la inexpugnable,
inseparable relación entre los hombres.
» Si aquello que fue destruido en el Paraíso no era
indestructible, tampoco era decisivo. Si verdaderamente era
indestructible, nuestra fe es errónea.
» En la Tierra, él es una habitante libre y seguro.
Está atado a una cadena suficientemente larga como para
facilitarle el acceso a todos los rincones y al mismo tiempo impedirle
salir de ella. También es un libre y seguro habitante del Cielo,
allí está sujeto a una cadena similar. Si quiere bajar a
la Tierra lo estrangula la cadena del Cielo, si pretende subir al
Cielo, la de la Tierra. Y sin embargo, tiene todas las posibilidades,
él lo sabe. Todavía se niega a reconocer que el error
está en el primer encadenamiento.
» ¿Por qué nos lamentamos del pecado original? No
por su culpa hemos sido expulsados del Paraíso, sino a causa del
árbol de la vida, para que no nos alimentemos con sus frutos.
» Somos pecadores no sólo porque hemos comido del
árbol del conocimiento, sino también porque
todavía no hemos probado del árbol de la vida. Pecado es
la situación en que nos hallamos, independientemente de la
culpa.
» El hecho de que no exista nada más que un mundo
espiritual nos quita la fe y nos otorga la certeza.
» No es lícito afirmar que nuestra fe es insuficiente.
Sólo el mero hecho de vivir implica una fe
inagotable.«¿Es eso una fuente de fe? Que yo sepa, no se
puede no vivir.»
«Justamente en ese “no se puede” radica la inmensa fuerza de la
fe; en esa negación es donde toma forma.»