aforismos en la granja

 




        
El baúl de Pessoa
En nuestra revista "Barataria" aparecen algunos aforismos que fueron abandonados hace mucho tiempo en este baúl. 
Su autor fue un hombre que habitó en la lisboeta Calle de los Doradores...  su nombre Fernando Pessoa ...




» La mayor acusación contra el romanticismo no se ha formulado todavía : es la de que representa la verdad interior de la naturaleza humana. Sus exageraciones, sus ridiculeces, sus poderes varios de conmover y seducir, residen en que es la figuración exterior de lo que hay más adentro en el alma, más concreto, visualizado hasta imposible, si el ser dependiese de otra cosa que no fuese el Destino.

» Pienso a veces, con un deleite triste, que si un día, en un futuro al que ya no pertenezca yo, estas frases que escribo durasen con loor, tendré por fin gente que me “comprenda”, los míos, la familia verdadera para en ella nacer y ser amado. Pero, lejos de ir a nacer en ella, habré muerto hace mucho. Seré comprendido sólo en efigie, cuando el afecto ya no compense a quien murió del desafecto que sólo tuvo cuando estaba vivo [...] Sólo a los muertos sabemos enseñar las verdaderas reglas de vida.

» He sido verdaderamente imperial mientras he soñado, y por eso nunca he sido nada. Mis ejércitos fueron derrotados, pero la derrota fue blanda, y nadie murió. No perdí banderas.

» La mayoría de los jóvenes ha escogido la Humanidad como sucedáneo de Dios. Pertenezco, sin embargo, a esa especie de hombres que están siempre al margen de aquello a lo que pertenecen, no ven sólo la multitud de la que son, sino también los espacios que hay al lado. Por eso no he abandonado a Dios tan ampliamente como ellos ni he aceptado nunca a la Humanidad.

» Pero si no se espera todo o casi todo, todavía se espera algo. Y cuando se pasa de la figura vista al alma hablada, no hay sin duda que esperar ingenio o vivacidad, pero hay por lo menos que contar con inteligencia, con, por lo menos, la sombra de la elevación.


Los siguientes aforismos fueron escritos por Franz Kafka y pertenecen a una reciente edición titulada "Aforismos de Zürau" :

» El camino verdadero pasa por una cuerda que no está tendida en la altura, sino muy cerca del suelo. Parece hecha más para hacernos tropezar que para andar por ella.

» Existen dos pecados capitales de los que surgen todos los demás : impaciencia y desidia. A causa de la impaciencia los hombres fueron expulsados del Paraíso; a causa de la desidia no pueden retornar. Aunque en realidad quizá sólo exista un solo pecado capital : la impaciencia. Por la impaciencia fueron expulsados y la misma impaciencia les impide regresar.

» La tarea eres tú. No existen discípulos alrededor.

» Los escondites son infinitos, la salvación es sólo una. Sin embargo, existen tantas posibilidades de salvación como escondites. Hay una meta y ningún camino; aquello que llamamos camino es tan sólo duda.

» El ser humano no puede vivir sin una confianza duradera en que hay en él algo indestructible, aunque tanto lo indestructible como la confianza, pueden estarle ocultos permanentemente. Una de las posibilidades de expresión es la fe en un Dios personal.

» En teoría existe una posibilidad de felicidad perfecta : creer en lo indestructible que hay dentro de nosotros y no aspirar a ello.

» Lo indestructible es uno. Cada hombre lo es individualmente y a su vez lo comparte con los demás. De ahí la inexpugnable, inseparable relación entre los hombres. » Si aquello que fue destruido en el Paraíso no era indestructible, tampoco era decisivo. Si verdaderamente era indestructible, nuestra fe es errónea.

» En la Tierra, él es una habitante libre y seguro. Está atado a una cadena suficientemente larga como para facilitarle el acceso a todos los rincones y al mismo tiempo impedirle salir de ella. También es un libre y seguro habitante del Cielo, allí está sujeto a una cadena similar. Si quiere bajar a la Tierra lo estrangula la cadena del Cielo, si pretende subir al Cielo, la de la Tierra. Y sin embargo, tiene todas las posibilidades, él lo sabe. Todavía se niega a reconocer que el error está en el primer encadenamiento.

» ¿Por qué nos lamentamos del pecado original? No por su culpa hemos sido expulsados del Paraíso, sino a causa del árbol de la vida, para que no nos alimentemos con sus frutos. » Somos pecadores no sólo porque hemos comido del árbol del conocimiento, sino también porque todavía no hemos probado del árbol de la vida. Pecado es la situación en que nos hallamos, independientemente de la culpa.

» El hecho de que no exista nada más que un mundo espiritual nos quita la fe y nos otorga la certeza. » No es lícito afirmar que nuestra fe es insuficiente. Sólo el mero hecho de vivir implica una fe inagotable.«¿Es eso una fuente de fe? Que yo sepa, no se puede no vivir.»
«Justamente en ese “no se puede” radica la inmensa fuerza de la fe; en esa negación es donde toma forma.» 




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